Dice Stefano Mancuso, pionero en el estudio de la neurobiología de las plantas
"Las plantas son organismos inteligentes, se mueven y toman decisiones pero en un tiempo más largo que el humano.
Ellas tienen familia y parientes y reconocen su cercanía.
Se comportan de manera totalmente distinta si a su lado hay parientes o
hay extraños. Si son parientes no compiten: a través de las raíces,
dividen el territorio de manera equitativa.
Las plantas requieren luz para vivir, y para que una semilla llegue a
la luz deben pasar muchos años; mientras tanto, son nutridas por
árboles de su misma especie.
Los cuidados parentales sólo se dan en animales muy evolucionados y es increíble que se den en las plantas.
Todas las plantas están en comunicación subterránea a
través de las raíces. Y también fabrican moléculas volátiles que avisan a
plantas lejanas sobre lo que está sucediendo.
Cuando una planta es atacada por un patógeno inmediatamente produce
moléculas volátiles que pueden viajar kilómetros, y que avisan a todas
las demás para que preparen sus defensas, que consisten en moléculas químicas que las convierten en indigeribles, y
pueden ser muy agresivas. Hace diez años, en Botsuana introdujeron en un
gran parque 200.000 antílopes, que comenzaron a comerse las acacias con
intensidad. Tras pocas semanas muchos murieron y al cabo de seis meses
murieron más de 10.000, y no advertían por qué. Hoy sabemos que fueron
las plantas, que aumentaron hasta tal punto la concentración de taninos en sus hojas, que se convirtieron en un veneno.
Las plantas pueden
manipular a los animales. Durante la polinización producen néctar y
otras sustancias para atraer a los insectos. Las orquídeas producen
flores que son muy similares a las hembras de algunos insectos, que,
engañados, acuden a ellas. Y hay quiénes afirman que hasta el ser humano es
manipulado por las plantas.
Todas las drogas que usa el hombre (café, tabaco, opio, marihuana...)
derivan de las plantas, ¿pero por qué las plantas producen una sustancia
que convierte a humanos en dependientes? Porque así las propagamos. Las
plantas utilizan al hombre como transporte. Hay investigaciones sobre
ello.
Si mañana
desaparecieran las plantas del planeta, en un mes toda la vida se
extinguiría porque no habría comida ni oxígeno. Todo el oxígeno que
respiramos viene de ellas. Pero si nosotros desapareciéramos, no pasaría
nada. Somos dependientes de las plantas, pero las plantas no lo son de
nosotros. Quien es dependiente está en una situación inferior.
Las plantas son mucho más sensibles. Cuando algo cambia en el ambiente,
como ellas no pueden escapar, han de ser capaces de sentir con mucha
anticipación cualquier mínimo cambio para adaptarse.
Cada punta de raíz es capaz de percibir continuamente y a la vez como
mínimo quince parámetros distintos físicos y químicos (temperatura, luz,
gravedad, presencia de nutrientes, oxígeno). En
cada punta de las raíces existen células similares a nuestras neuronas y
su función es la misma: comunicar señales mediante impulsos eléctricos,
igual que nuestro cerebro. En una planta puede haber millones de puntas
de raíces, cada una con su pequeña comunidad de células; y trabajan en
red como internet.
El cerebro de las plantas es su raíz, que es su zona de cálculo. La cuestión es cómo medir su inteligencia. Pero
de una cosa estamos seguros: son muy inteligentes, su poder de resolver
problemas, de adaptación, es grande. Hoy sobre el planeta el 99,6% de
todo lo que está vivo son plantas, de las que conocemos sólo el 10%, y en ese porcentaje tenemos todo nuestro alimento y la medicina. ¿Qué
habrá en el restante 90%?... A diario, cientos de especies vegetales
desconocidas se extinguen. Tal vez poseían la capacidad de una cura
importante, no lo sabremos nunca.
Debemos proteger las plantas por
nuestra supervivencia.
Todas las plantas
duermen, se despiertan, buscan la luz con sus hojas; tienen una
actividad similar a la de los animales. Filmé el crecimiento de unos
girasoles, y se ve clarísimo cómo juegan entre ellos. Establecen el comportamiento típico del juego que se ve en tantos
animales. Cogimos una de esas pequeñas plantas y la hicimos crecer sola.
De adulta tenía problemas de comportamiento: le costaba girar en busca
del sol, le faltaba el aprendizaje a través del juego. Ver estas cosas
es emocionante.
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